El 29 de noviembre se conmemoró el Día Internacional de los Cuidados y el apoyo.

En nuestras ciudades, en nuestro barrio son las mujeres, la gran mayoría de origen inmigrante, quienes desarrollan esos trabajos poco reconocidos y peor pagados.

Toda la sociedad reconoce la importancia y la necesidad de los cuidados pero la realidad es que se deja en manos de mujeres abusadas y explotadas que reclaman la dignificación de su trabajo. Un trabajo esencial que en el caso de las trabajadores internas supone la falta de autonomía, casi de libertad, y derechos.

Las asociaciones de mujeres cuidadoras organizadas consiguieron la proclamación de una ley pero todavía siguen reclamando una Iniciativa Legislativa Popular para que todas tengan acceso a derechos y protección social.

La ONU, en la conmemoración de este día, reconoce que crecimiento de la población, el envejecimiento de las sociedades, las modelos de familia cambiantes, el lugar todavía secundario de las mujeres en los mercados de trabajo y las deficiencias en las políticas sociales exigen que los gobiernos, los empleadores, los sindicatos y los ciudadanos adopten medidas urgentes en lo que respecta a la organización del trabajo de cuidados.

Por ello es imprescindible avanzar hacia un sistema integral de cuidados mediante políticas públicas y una mayor inversión que involucren a las familias, la comunidad, el sector privado y el Estado.

Nuestras vecinas de SEDOAC, la Asociación de Mujeres Trabajadoras de Hogar y Cuidados que tiene su sede en Usera, señalan “que se habla en susurros y sin firmeza para acabar con el abuso y la explotación». Reclaman que se debe dignificar de una vez esos trabajos que llaman esenciales: el cuidado”. Y lo defienden en la campaña que han lanzado con motivo del Día Internacional

Las asociaciones Territorio Doméstico y Kellys Unión Madrid han creado la alianza Sin nosotras para conseguir el reconocimiento de las enfermedades profesionales y la protección de la salud laboral en sectores feminizados. Ellas están orgullosas de cuidar, como gritan al mundo desde un hashtag en redes, pero también lo están de cuidarse. Afirman que sin ellas no se mueve el mundo

Y es verdad porque las trabajadoras domésticas y de cuidados son “esenciales” en nuestra organización social pero este término, aunque reconoce su importancia, no detiene la explotación ni las condiciones desiguales que enfrentan a diario.

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