La pobreza ya no nos escandaliza estamos inmunizados, es invisible. Serán otras personas, yo no.

En la Comunidad más rica de España hay 1.370.000 personas en riesgo de pobreza, es decir, una de cada cinco. En la Comunidad de Madrid están en riesgo de pobreza, el 45% de los menores de 30 años.

Tenemos que invitaros a pensar en la época de pandemia para empezar el relato.

Fue un tiempo que transformó la actividad y la realidad de las entidades que trabajamos y vivimos a pie de calle con nuestras vecinas y vecinos. Entidades que tuvimos que realizar una intervención directa para dar solución a muchas situaciones en las que la administración estuvo ausente y aquel momento nos dejó al descubierto la más dura realidad de muchas vecinas: la pobreza.

Desde la pandemia se incrementaron más del doble las atenciones sociales en nuestro distrito. No hemos vuelto a ninguna normalidad. Cada vez es mayor el número de familias pobres y en riesgo de exclusión. Los ricos cada vez más ricos.    Y los pobres cada vez más pobres.

Desde la pandemia en nuestra asociación hemos atendido a cientos de vecinos y vecinas que necesitaron ayuda, resolver solicitudes, escucha y resolución de conflictos tecnológicos y sociales… Las necesidades de nuestras vecinas se fueron convirtiendo en tarea y objetivo de la asociación. Algo que echamos en falta de la administración municipal y autonómica, cuando tendría que ser su preocupación fundamental: servir a la mayoría de la ciudadanía.

Desde la pandemia, las gestiones con la administración son en su mayoría de forma digital. Buena parte de nuestra población es incapaz de poder acceder a una simple cita y ojo: sin citas no hay derechos.

Las ayudas necesarias para paliar la crisis de la pandemia desbordaron a los ya de por sí esqueléticos Servicios Sociales públicos, pero es que desde entonces no han recuperado la atención normalizada. A día de hoy tienes mes y medio de espera para una cita. Un recurso estrella anunciado a bombo y platillo: las ”tarjetas familia” ha tardado mucho en llegar, su gestión se ha convertido en un calvario de retrasos y cambios… en fin, nada que ver con una ayuda de emergencia.

Nuestra Comunidad de Madrid juega con la comida de nuestros hijos e hijas. Genera conflictos  con las becas de comedor que hacen tambalear la vida de muchas familias y en especial negando el alimento posiblemente más importante de muchos menores. Provocando a su vez la ocupación de tiempo, trabajo y esfuerzo de los escasos recursos en los Centros Educativos, y entidades como la Asociación Vecinal donde hemos realizado más de 40 solicitudes de beca  comedor.

El gobierno del PP de Ayuso apuesta por becar a las rentas altas y no compensar las desigualdades socioeconómicas de las familias más necesitadas.

No podemos olvidar otros condicionantes que generan pobreza en nuestros barrios: el incremento del precio de la vivienda, la suciedad y contaminación, la subida imparable de  los alimentos básicos, el acceso a una educación superior… siendo lo más evidente el gran número de casas con hacinamiento al tener que ser compartidas por más de una familia. ¿Dónde está la vivienda pública y social?

Los datos estadísticos no engañan: crece el número de personas que necesitan ayuda urgente, y crece el número de los que están en riesgo de pobreza y exclusión social. Pero no son datos sin más; es tu vecina, tu amiga, tu prima, tu hermana, o tú misma… porque ahora ya no basta con que sufras estar en desempleo, ahora son muchas las familias que aún trabajando no llegan a fin de mes.

Necesitamos tomar conciencia de ello, personal y colectivamente. Porque colectivamente hay que reclamar justicia, leyes que regulen la vivienda, incrementar la vivienda pública en alquiler (quizá hasta votar a los partidos que defiendan estos intereses y no tanto la libertad en los bares), denunciar que la temporalidad y parcelación de jornadas laborales generan precariedad, exigir que se establezcan medidas reales de reequilibrio territorial para los distritos del sur…

Y en lo personal también hay cosas que reflexionar y hacer, porque si analizo un poco qué partidos defienden estos intereses, mis intereses, y no tanto la libertad en los bares, y voy y les voto, ya estoy dando un paso.

Y en lo personal también hay cosas que cambiar, porque esto del empobrecimiento tiene mucho que ver con mi consumo, con mi estilo de vida que es empujado constantemente y cada vez más a “TENER” en lugar de “SER”. En estas fechas especialmente en la que somos bombardeados por muchas vías para incrementar nuestro consumo hasta derrochar, tengamos en cuenta a quienes menos tienen y ampliemos nuestro compromiso y solidaridad. Especialmente cultivemos otras necesidades porque no es más rico quien más tiene sino el que menos necesita.

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